Tu música.




Reconocernos…

en las esquinas de los palacios
brillan los artistas,
perlas de plata caen al suelo
y ruedan, ruedan,
no me preguntes ¿Por qué?

La maleza ha crecido a destiempo
la infancia se perdió en lo lejos,
quizás aún camina acompaña de aquel viento
que siempre viene a mi
confundido entre los miedos
y me preparan par morir.

Cala tan honda,
esa lluvia solemne
que se cuela entre los ojos
y eriza la piel,
todo es nada,
y nada es aceptar
la morada del silencio.

El almizcle se retuerce
en un dolor interior,
amargo rubí desteñido
que vomita la desazón
y se lleva el embargo
de una muerte
que me secuestró.

Verán los ojos
cada palabra en su destino,
y en los labios
un dulce viento
se hará fuerte tras una sonrisa,
lisos muros
caerán por amor
no me preguntes ¿Por qué?

no, lo sé yo.

En un largo caminar.





Nunca debiste pararte
a contemplar el horizonte,
allí, los delirios
pierden su encanto
mientras madura
el fuego del infierno.

Tras la tarde
los pájaros buscaban su nido,
se fundía un misterio
en el lento ocaso del sol
y yo sabía que el reloj
marcaba la hora de partir.

Lo tenía tan claro.
Dicen que todo tiene que pasar,
que nada es suficiente,
que todo te puede saturar,
la vida se muestra insolente
con todo lo que no sabemos soportar.

Guardo el embargo de un despertar
una luz amarga
incapaz de poderme saciar,
el espíritu olvidado
en un desierto
que nadie me puede calmar.

Y despacito,
entre una luna menguante
de esas en que los poetas
hacen de sus musas
increíbles marionetas,
vi levemente
su partir sostenido,
sin merecer
esa danza del punto y final.

Fue un decreto
que lo humano
jamás sabrá interpretar,
solo buscando
donde pocos saben buscar,
uno encuentra
lo que a los ojos
se hace verdad.

Tragamos mil lenguas de orgullo
en un azar de locura,
lloraban las vanidades
lágrimas de esclavitud,
jugaban los arcanos
en el mapa de la vida,
alzaban sus apuestas
por la muerte de un poeta.

Y así,
la palabra fue bala
dejando correr la sangre
en una explosión
por la que escapo
un verso
de su prisión.

…y poco a poco apareció el extraño silencio.