Feliz Año 2016

A todos los que habéis pasado por este rincón a dejar un poquito de vuestro preciado tiempo en poner vuestros sentidos entre cada uno de los versos que con toda humildad se me escaparon del alma GRACIAS, GRACIAS por estar y desearos lo mejor en vuestras vidas para el próximo año.






Infinitud




Es tan triste saber que aun me lastima el sentirte lejos, que en el centro de esta oscura realidad no puedo concebir que tu eres ausencia, me multiplica la tristeza y me elevo a un exponente de abatimiento irracional, donde la lógica me susurra palabras de animo que rechaza mi corazón, sabiendo que la distancia me destruye y me inunda de soledad, podría cerrar los ojos y alcanzar lo que necesito de ti, y en un sueño, con inmensa mesura acariciar tu piel y la levedad de tu textura, hacerte firme en esta orilla de mi vida en la que necesito tu contraste para no derrumbarme y sentirme seguro.
Y tu, caminas por tu espacio, buscando en los rincones de la vida con esa felicidad que nunca intentare trastocar y que desde el ángulo de mi mirada me hace sentir enormemente enamorado, no quiero que cambies ni un ápice el rumbo de tu vida y dejes de ser feliz, eso entristecería mas mi corazón, sobre todo, si soy efecto causa de ello.
Prefiero vivir a  ese margen exterior de tu vida sin ruido que me haga irrumpir en ella como un mendigo de voluntad, mi amor se quedara levitando en el fondo de mi alma enjugando sus lágrimas hasta el final de los días con tu recuerdo. 
Se preña mi sentimiento de clausulas de aliento que buscan un acertijo incontrolable en la usura del miedo y la impotencia muda que margina el sur de mi corazón, corazón que calla entre lágrimas de dictado que nunca verán su luz, pero que bañaran mis mejillas en cada amanecer que sintiéndote a mi lado no reconocerán tu ser.
Mentiré a la vida como el mas absurdo bellaco que burla su conciencia y en mi traición suplicare el abrigo al abismo del silencio para que me encarcele para siempre en el destierro de un amor constante y lleno de infinitud.

En Un Mar En Calma.


Imagen: Vladimir Fedotko


¿Te acuerdas
de cuando al mirarnos
se detenía el tiempo?

En un mar en calma
arrío las velas de mi barco,
no navegan ya mis sueños
sobre el rizo de las olas
que una vez me arrastraron
a la estela viva de tu vera,
ahora estoy anclado
en este amor inconcluso
que se mete entre pecho y espalda
con las manos atadas
y la palabra marchita.

Prendido al ancla de mí calma
me haces nieve pura
entre tus días soleados
y aun sin viento que me lleve
voy a la deriva
por este mar de deseo
por el que se escapa tu vida
entre las grietas de la mía.

Como un nenúfar que corre por el rio
buscando la distancia para su libertad
viajas buscando tu facilidad,
atajos de risa y ansiedad
asfixian estímulos ingratos,
rumores ahogados en silencio
refugio inerte de mi espera,
desfallecen desde dentro  hacia fuera
y caen en el abismo de la sombra

que eclipsa mi fortaleza.

Musa.



"Yo creía que los poetas eran valientes
ingenieros capaces de controlar el deseo,
profanos mártires trazando puentes
cosidos en la piel a puntadas y sin flaqueo."


Las copas  sobre la mesa
que separaba el peligro de los impulsos,
el rubí  reposado irradiando a cereza
las palabras trenzadas en placidos discursos,
en mis ojos el reflejo de los destellos
de una gota de caldo divino
humedeciendo el perfil de tus labios
y un vago delirio
de notas danzantes de misterio
sobrevolando los pensamientos.

Un velo inconmensurable de tortura
posado en el rojo que viste tu cuerpo,
mi voluntad naufragando
en la dichosa locura
que le prometen tus encantos,
una resurrección de instintos
en el calor que siente mi mano
cuando posa una caricia sobre tu mano.

Y pierdo los privilegios de mi constancia
en el desorden que me provoca tú beso
y mi mundo se pierde en tu fragancia
cuando me afanas los instante que me presta el tiempo.

Asido a la textura que tu piel me ofrece
te hago musa en el olimpo de mi mente,
te dibujo alas de inmensidad
que nos unan en inspiración toda la eternidad
y sobre vuelo el bosque de tu vida
donde trazo un poema de color,
versos extasiados

clavos aguerridos de amor. 



Fragil


Mi palabra
veleta frágil
que gira el viento,
lirio suave
grácil
escarcha de mi pensamiento.

Tornasol de carne
caricia de cielo,
filos de lamento
luto constante,
desnudo miedo
clavado de sentimiento.

Un te quiero,
reprime…
su viaje al firmamento
brizna de ilusión
que mata mi lengua.

Dedo en tus labios
callados, sellados,
amor hundido en el alma
deseo que clama
grito desesperado.

Luna es la palabra
pequeñamente dictada,
duna en mi pecho
de arena que avanza,
prenda de silencio
soñada flor de helecho.

Consumido.



Aleteo en la noche que me roba los sueños
soy una luciérnaga sin cielo por iluminar
y es que, no hay cielo donde volar
a tu lado pese a mis empeños.
Sé que caminar por el tejado
sin poder iluminar la aurora
me deja consumido
a la nada callada
de una impotencia soñadora.

Tan solo me quedaría morir
atravesado por una bala de poesía
que me hiciera sentir
lo que sentí cuando tu cielo me cubría.

Y yo le propongo a la diosa de las auroras
que me deje despertar
en un mañana donde pueda olvidar,
donde poder desplegar
de nuevo mis alas a volar,
despertar...
volver a empezar.

Jaque Mate.



Lento sentí el tiempo,
cuando a mi espalda
se cerró la puerta,
la habitación
estaba llena de intención.

Flotaba la inconstancia reiterada
escondida al azar,
junto al jarrón postrada
en un libro de Cortázar,
lo sentí efímero,
como el tempo de tus pasos
acercarse despacio
buscando la tregua de mi ocaso.

Acepte la esclavitud de tus brazos
ansiarme con destreza y sin pausa,
me reconforte a tu causa
con mis deseos en ti asilados.

A la orilla del tiempo
me quede prendado,
inmóvil y varado,
al ver tu desnudo
irradiarse en mis parpados,
solo una mujer
que como tú sabe querer,
es capaz de amar
a un hombre que sabe soñar.

Desvestida con talento
trenzabas un jaque
y en el tablero de la tarde
elevaste mi sentimiento,
entre dibujos perfumados
de una partida amor,
en la que me hiciste rey y señor
sobre cuadros blancos y negros
fui gotas de almizcle, efluvios de pasión.

Y mecido en el territorio de tu cuerpo
cumplí el consuelo de mi locura,
fuiste Reina de magnética mesura
en el remanso que cruzo el tiempo.

Tu.

Svetlana - Pavel Titovich


Eres intensidad
en la noche más divertida,
una sonrisa sentada
al borde de la intimidad,
la música te hace distinta
incendiando tus matices,
al otro lado de la luna
me retuerzo indefinido,
como un gato en el tejado
seducido y enamorado.

Tienes un aquelarre en tus ojos
iluminados por cálidas luciérnagas
que en una noche del alma
te harían levitar de calma.

Tu pelo
se descuelga ondulado
sobre tu mejilla,
azabache travieso
sobre tus ojos manzanilla.

Tus labios un oasis para alcanzar,
un remanso de pasión,
un trapecio sobre el que voltear
las lunas de este corazón.

Eres una campana nueva
que replica sonidos de primavera,
un aroma fresco que se derrama
que me enajena y me clama,
un bosque para perderme
con los delirios de mi mente,
un santuario celeste
donde sacrificarme para siempre.

Y seduces mi mirada
con tu coquetería,
despliegas tus encantos
con toda picardía,
esa en la que yo me perdería,
tanto en la noche como en el día,
me perdería,
para saciar tu armonía.

Quebrada Esperanza

Monica Marioni


Lo siento.
Quebrada y estéril
me envuelve la esperanza
desgarrada a ultranza,
como un dolor esmeril
duele, detrás de la luna,
¡hay! luna maldita
diluvio ciego de esperanza,
imperio del vértigo que grita,
en este corazón prisionero
del abismo de este hombre.

Lo siento.
Fecundado de silencio inerte,
encerrado en esta cuatro paredes
que presionan como puntas de alfileres
agitando la tortura de mi mente,
¡puta esperanza cainita!
es que no sientes
como mi alma se desgarra y grita.
tengo que arrodillar mi cuerpo
y pedirte clemencia y pleitesía
para salvar esta agonía
que se enquista día a día.

Lo siento.
Se me pudre el tiempo
entre las manos vacías
donde murieron las caricias
que pinte en su lienzo
y ahora me atas
disfrazada de desesperanza,
tiniebla profana
siniestra e ingrata.

Lo siento.
En lo profundo de esta soledad inquieta
rodeada de incógnitas impertinentes
que claman triunfadoras y valientes
y me hunden en la melancolía que aprieta,
me extingo en la pasividad de sus ojos
donde yo construía su antojos

Lo siento.
En la penumbra de este poema
donde dejo en astillas las palabras
en este aquelarre de rimas bravas

que me quiebra la esperanza

Abuela.

No se olvida                                                                                      
la calle estrecha
de la amarga vida,
los relojes sin instantes
marcando un tiempo vacío,
por el que colarse la ternura,
¡tanta ternura!
quizá no cabía
en el zumo que proponían sus labios
cuando suspiraban besos
en los prados del alba.
Los ojos perdidos
en la cueva que cavaba el destino
dictando palabras
bañadas en un mar de suspiros,
los anhelos intactos
y la eternidad esperando,
sentada en el ocaso de la tarde
tributa cuentos,
a los oídos sedientos
que alzaban sus alas
en el asilo del viento,
no se olvida
su ternura,
tampoco su innato talento
para sacarnos a delante
en los peores momentos.

Emociones Germinadas (Dueto)




Agapxis

Y te viste de rojo intenso,
como una rosa que retorna
buscando el abrigo de mi cuerpo,
la luz vence tu color intenso
girando tu talle que me asombra,
y en este bosque de deseo
moras consagrada
Alexander Timofeev
a florecer en mis adentros.

María Perlada

Y me hago pétalo entre tu tallo,
fragancia y aroma entre tu jazmín,
tengo sed de agua para mi raíz,
en mi deseo palpitante de mi jardín frondoso
refugiada entre las sombras latidas de tu alma,
abrazada al silencio más oculto del abismo,
para ser parte de ti, esencia de vida.

Agapxis

Me anudas a una mezcla de sensaciones
que vagan errantes por un laberinto
de locura y tentaciones,
moras en el quicio de un suspiro
que profana letanías en el silencio,
mientras gotean las peripecias
de los sentidos que tocan el cielo
y te haces fragmento de luz cálida
en una resistencia tremendamente ávida.

María Perlada.

Enredado mi deseo entre las ramas  
se viste de miel la esencia derretida 
goteando entre emociones germinadas,
sellando nuestra noche entre murmullos besados
agonizando la luna que alumbra el tálamo de 
las flores en nuestro jardín sembrado de 
ocultos placeres.

Quiero dar las gracias a mi querida amiga Maria Perlada de (Algo mas que palabras) por brindarse a participar en este dueto de poesía, por dejar que sus versos se enreden entre los míos.

Gracias Poetisa.

Ungiendote.


Unjo los trozos que vuelan de mi alma
the superiority of women - Pavel Titovich
sobre el lienzo suave de tu espalda,
incrusto besos de precedida pasión
que dejan caricias cautelosas
rebosantes de tensión,
cubro tu espalda de apoco
ensalivando escalofríos penetrantes
simétricos ósculos flagelantes
que trepan a la última torsión de tu cuello.

Suena una melodía de suspense
cuando reposan mis manos en tu vientre
y se deslizan devorando la textura
camino de tu deseo a conjetura,
tu piel fuego latente, que me quema
desde el pecho hasta el vientre,
tus gemidos se hacen plenos
cuando rozo la curva de tus senos,
con una caricia elíptica
desbordo tu razón de forma intrínseca.

Sobre el plano de tu cuerpo desnudo
abro caminos de lujuria
por los que vagar sin cordura
en tu busca y captura,
te propongo navegar por los océanos
de lo que sientan nuestras manos
y volar hacia mundos de fuego

que sacien los instintos de nuestro juego.

De La Madrugada.

De la madrugada
tristeza me da el lucero,
que solo esta
y sin consuelo,
¡pobre lucero del alba!
que de amor es ocaso perdido
por una luna nueva,
que nunca le dara su brillo.

Noche de Desvelos

Sobre el tapiz negro
de esta noche que sostengo
vienen fustigando los desvelos,
por esos ojos que no alcanzo
a desvestirme de mis celos.


Hay un remanso y un sosiego,
¡seguro esta en sus vuelos!

Se va Octubre

Se va octubre
con gotas de lluvia desteñidas
y horas desclavadas
con las prisas de la noche
y una luna mojada
que quiere iluminar
estrellas desnudadas.

Se va octubre
con sus negras pupilas
mirando tristezas indefinidas,
maridando colores
a vintages tintos
con olores primordiales
que se arquean sobre el roble
que los hará nobles.

Se va octubre
con las hogueras encendidas
de pálida lumbre,
con la luz rugiendo
para que no se la lleve el aire.

Se va octubre
con sus albores soberanos,
se lleva tu nombre
mientras va dejando
un suave rocío
en la palmas de mis manos.

Efímera Nostalgia.

El índigo que destilabas
alimentaba mi eje infinito,
masturbaba un sueño
aleteando en el mar de mi alma,
lacayo era del purpura
que nunca supe
si ungía en tus labios,
invocado fui naufrago
en tu jardín
de magnolias negras,
envenenadas de un misterio ardiente
que me hacía consumirme
a las puertas de tu gloria.

Con los ojos cerrados
te veía descifrarme
de la esclavitud
de unas palabras a la deriva,
en un mar de desvelos
que marchitaban mi seguridad.

Hartabas mi vanidad,
con violines de celo, voraces,
que encandilaban mis sentidos,
mientras se germinaba
un reino imaginario
en el que refugiarme
de la estricta realidad.

Y ahora, vago celoso
de las notas de silencio
que llueven constantes,
de un violín callado
en la discordia de un concierto
al que nunca debí ser invitado.

Me transmuta.

Esencia le llamo yo,
quizás no sepa su nombre
o tan solo lo quiera olvidar,
resiste en alguna parte de un intento de sobornar mi fragilida,
se desfragmenta a pesar de la distancia
con la salvaje ironía
de un cotidiano pensamiento,
que renace
perenne al abrigo de mis días.

Transmuta mi silencio
a un genocidio de desesperación,
por el cual me recojo
en las espirales de sentimientos
levantando muros
a la traición propia,
las manos se atan de deseo,
de intentos de vuelo y hambre,
por saciarme de juventud,
su juventud.

Es como una copa de anís dulzón
que  blandea en mi boca
y que aun no queriéndose tragar
me envicia y me provoca,
me penetra y me toca,
las vísceras latientes
de este hombre indecente
del que no puedo escapar.

Podemos


Puedo tocar la liviandad
de tu ternura invisible,
abrir esa oscuridad
que me ciega de tu palpitar sensible,
ese correr de sangre hirviente
que fluye por los adentros de tu cuerpo,
con una constante pertinente
sin mesura que amedrente al miedo.

Puedo sentir la textura de tu piel erizada
que se me desvanece en el recuerdo,
con el frenesí endulzado
de tus ojos clavándome la mirada,
las caricias de tus manos
proponiéndome conjeturas de ilusión,
a la espera de que los espasmos
dobleguen mi corazón.

Podemos robarnos el abrigo de la palabra
para vaciarnos en runas gallardas
colaciones de ansiedad desbocadas
en vuelos de locura excedida,
que mañana nos llenaran de nostalgia.

Podemos cabalgar sobre la luna
con un reflejo de inconsciencia
toda una noche eterna
y hacer del sexo poesía.

Podemos hacernos brizna de lluvia
ligarnos para recorrer los meandros
que riegan en deseo nuestros vitales campos
de inmensa felicidad cubica.

Y podemos eclipsarnos a desmedida
como fugitivos desbordados
del baile del que fueron prisioneros
con un plenilunio de almas saturadas.

En nuestra cama.



En nuestra cama vive
un néctar de nácar invisible,
la llanura de tu rubor inconfundible
y tu sexo lleno de nieve.
Delicia se llama el averno de tu boca
donde deseo se endurece como roca
y duele y se doblega lo que tiene
tensando el fragor de mi sienes.
En nuestra cama pelusa
mullida de celo,
piernas entre piernas intrusas
y mi lengua en tu cuello,
un escalofrío bramante  
que te cruza al instante,
un lirio que se descama
y mis mandíbulas
saciando tus mamas.
Pregonamos las liturgias pertinaces
de que nuestro cuerpos son capaces,
te haces liana para columpiar
este derroche de sexo mortal
que deshace la cama
en la que vive
la llama

dispuesta a arder.

Arriesgándome.



Quisiera arriesgarme a escuchar a la esperanza rota que me susurrar tu nombre en las noches de desdén, donde el tiempo se consume en suicidios ingratos que buscan tus ojos.
Y es que, te cuelas en mis sueños, amedrentando tu ausencia como una campana nueva que replicase su grito para lanzar su custodia a  los oídos ajenos y te busco en lo más profundo de mi sonámbula incertidumbre donde crece un lecho de magnolias de blanco inmaculado, que quisiera remover con mis mano para moldear tu figura, es tan difícil adivinar tus ojos... cuando ni si quiera se han hecho visibles a mi imaginación, esa que en mis sueños toma directrices de los vuelos de ansiedad en que has convertido las horas de mis días.
Me estremezco abrazándote sin fondo que sacie mi síntesis de ti y en el naufragio de esta tormenta de ausencia, me aferro al espacio de una luna que lleva clavada tus ojos, tan lejanos como la sombra a la que me entrego en los silencios cargados de delirio por los que te recorro intentando llegar a tu alma.
 Te haces verdad inalcanzable, entre los diablos de esta noche, en la que se revela mi esperanza, mientras calculo mi riesgo, pero no tengo miedo de bordar tu nombre al firmamento de mi cuerpo y revelarte entre imaginarios deslices que aplaque esta sed de ti.
 Ahora necesito la urgencia del tacto de tus labios que me tienen huérfanos de confirmarte, el calor inconcluso que no consigo sentir al emanarse de tu piel, ese sentir de precoz locura que solo tempera a la vera del aferro de tu cuerpo y no quiero cerrar los ojos y seguir con la esperanza rota de alcanzarte, no quiero que me invada tu ausencia y se marchite este sueño de ansiado amor, por el que camino sin caminar siquiera en ti.    

Imagen: Autor desconocido.

Cautivo.





Eres, sustancia rodando por mi memoria.

Al silencio se despierta el alba
y avanza la luz que me regala la abierta ventana,
mi mente se hace pasto de tu añoranza
contaminada de corazón sin confianza.

Estas en este calvario de gloria
por el que te paseas por mi memoria,
desnuda te pincela mi imaginación
saltando en el alba de mi obsesión.

Tiembla mi mano
vacía de tu tacto,
huérfana de la caricia de seda
que de mi sombra perpetua se apodera
y te rompes como una flor en la distancia
que me deja ciego de su florecer.

La luna ya se apago
quebrada de tu identidad
y con un lazo de necesidad,
la mañana la dejo en el olvido
junto a rebelión de los sentidos
que paralizan el tiempo
y desvisten los abismos
de una distancia que no mitigo
que no aferro ni consigo
redimirla en mi estado de cautivo.

Cautivo… de la latente necesidad
anidada en este corazón
ausente de ti.



Puentes De Amor



Has visto como camino
deformando los barrotes de mí destino,
los sentidos declaran a escondidas
palabras de derrota descosida
los hombres no lloran lágrimas de savia
afanando la soledad de los caídos,
te alejas de mi armonía
como una verdad de amor
que estuvo en mí todos los días…


Te llevas con codicia mi voluntad
dejándome perdido en esta soledad
y olvidas ese juramento que sellaba mis labios
cuando te dejaba tentados besos de tarde
de los que tú siempre hacías alarde.

Y hoy sobre la mesa te pongo mi soledad
y una rosa roja desangrándose
de maldita dignidad.

Nunca te puse verbo prepotente
que entre mis labios fuese consciente,
ni te pedí deseo sobrado
que no fuese entregado.

Fundí ternuras al viento
para trazar puentes de amor
que te acercaran a mí,
volé sobre espacios imposibles
tan lejanos como inaccesibles
para poner el mundo a tus pies,
borde mis sueños con hilos de tu voluntad
sobre los que rocié mis deseos
para dejarlos fundir
como el agua salada
que llegasen a una playa varada
y se fundiese en su arena
cristalina y morena.

Y hoy soy un náufrago de tu palpitar,
ya no quedan horas para esperar
no hay tiempo ni silencio que abrazar,
tan solo una tarde de otoño crucificada de verdad.

Entre Renglones



Pensó que la tarde estaba muerta
esmerilo los nervios en el horizonte del mundo
y cruzo los patios de un hastío profundo
y se perdió en su locura concreta.
Ella llego en un verso inoportuno
tatuando el corazón adrede,
la pasión se mezcló con la sangre
y transparente llego a su destino,
salto en los espacios en blanco
de un septiembre inconcluso
y se hizo crisálida y ayuno
y sentimiento veraz y oportuno.
Nunca he podido saber
como el verbo se pudo meter
por los poros de mi piel
y hacerse fuerte y fiel
entre los renglones que mancharon el papel.
Tan solo se,
que te hiciste tendencia mía
luz felicidad y alegría
que no podía entender.
Y veloz se despedía la tarde
con tinta expandida entre suspiros
la sombra de un árbol por paisaje
y un viento de sabores inconclusos.
Medite las sensaciones
mezcladas de creciente incertidumbre
y la noche se cernió por costumbre
entre sombras mutantes e  insolubles.

En Mi Sueño.



Cabe un mundo en el remanso de tus brazos, donde cerré los ojos a la caída de la tarde, mientras tus manos mimaban la textura de mi mejilla y me propuse caminar en el silencio de mi letargo como un duende mártir y embrujado entre la calidez de tu cuerpo y la dulzura susurrante del concierto de tu corazón… fue tan fácil soñar!!

Había una luna menguante en el horizonte azabache, un reflejo plata y tus labios escarlatas, un silencio de compromiso que se rompe por una caricia dulce de viento sobre las olas de un mar sumiso y sereno, desprendido de la realidad, habitaba en tu mirada con la intención de fluir en la profundidad de  tus ojos y alcanzar tus pensamientos, quizás en ese momento no supe que lo más justo hubiese sido  morir de amor allí mismo, si, despacito y en silencio, cautivado por tu mirada, despreciando el tiempo que se detuvo en tus ojos.

Había rabia infinita y una culpa casi deudora a mi corazón, por no encontrar una chispa de realidad,  un rayo de luz por donde escapar con el sueño entre mis manos y hacerlo realidad, la noche era perfecta, de esas en la que un romántico como yo habitaría perdido en eterno vivir, si... pensaras que vivo colgado del auxilio de mis sueños y que nunca toco la realidad, pero es que prefiero seguir navegando en los sueños que buscan tus ojos, que despertar a la realidad que ciega mi corazón y desvanece sus latidos.

Te turba mi mirada y te saca media sonrisa, el escarlata de tus labios es un fuego pidiendo ser sofocado, me quemo en el caldo de mi sangre, que arden asfixiando las mariposas que todavía como el primer día revolotean en mi estómago… y yo pretendo controlar el tempo de mi sueño sin saber que se burla de mí, no hay distancia en el reloj que me marque los segundos para besarte y fundirme en el fuego escarlata de tus labios, sentir tu aliento y la calentura brava de tu piel, mientras camino en un danzar de solsticios despertados en tu cuerpo. .

Y la noche se hace más profunda, la luna se cae en la madrugada que le dice adiós y te descubro como una profecía llena de dogmas esperando mi fidelidad y me entrego, me entrego a ti en este divagar sin tiempo ni espacio, con un credo de pasión, en este silencio profundo en el que te tengo aquí en mi a merced de mis latidos.


              "Con jugaría las palabras de un sueño para ti y así poder expresar lo que se siente cuando me habitas y me derrotas en sumisión de amor."




Imagen de la artista Mimi Yoon 

Aroma De Lis



Quema como la punta de un iceberg girando,
la eternidad es un deseo que hiere a voces
y se deja deslizar con miedos precoces,
de este corazón se van deshojando
la fiebre de una primavera voluble,
que marcaba sinfonías perennes de locura
en gelatinas de aliento soluble,
se inflaman, con el frio de la duda,
que se aflige en el pecho y erosiona
la ternura de una sangre consumida
a la vista de una mediocridad que reacciona.

Prendo delirios en blanco descorche,
con glaucos vapores
que trovan con pícaras voces,
ocultadas en la sombra de la noche
se lanzan órdagos de lujuria
que vislumbran furia
o tal vez desesperación,
entre los meandros infinitos
de una desolada pasión.

Viajan hirientes las clausuras oscuras
que se quedan en las bocas mudas,
perdiendo la gallarda valentía
para encontrar frondosas elegías
o sumisiones a contextos
cargados de incestos
en el doquier de una osmosis de sin sentido.

Prende…
entiende…
comprende…
dice,
predice,
y corrige.

ni dictado de potencia,
ni palabra de sentencia,
vuelan a dejar su legado,
pues hay solo corazón
aullando de comprensión,
pretérito de calvario
que solo los dedos de una mano
ensangrentados del vacío solitario,
gotean…
por la herida que una espina de rosa,
dejo.

Mieles de Urano



A intervalos te descifras de virgen
y me consumes la carne,
saben mis labios que beben
en cálices de tu sangre.

En el borde de mi cama
cuelga revuelta tu ropa
y a un salto de vista
tu cuerpo desnudo se refugia
bajo la sombra de tus brazos
y la dulzura silenciosa de tus cabellos,
el deseo pigmenta a mi lado
con un color de beso abierto
y entre mis manos detengo
las ganas palpitantes de tu cuerpo,
ahora lascivo y cercano
donde devoro y lamo
tu pecho desnudo y profano,
disfrazado de mieles de Urano
y no me detengo,
porque te puedo tener y te tengo
en un trenzado de pieles
que posee tu luz mientras me sientes.

Abandono el oasis de tu pecho
que ofreció un remanso a mi llegada
y camino impúdico y derecho
al exilio pudoroso de tu alborada,
donde tú húmeda lujuria
se escurre entre el sudor del deseo
ofreciendo los aromas macerados
de un altar esperando ser consagrado.

A intervalos me hago lascivo en tu gemido,
que a tu boca abierta, beso deja ofrecido
y en el ardor de los ojos cerrados
vuelan los placeres desesperados,
veloces para ser alcanzados.


Imagen: De la red.

Sintiendo Su Libertad




Sentí cada una de sus letras
descolgarse del poema que de ella emanaba,
entre en sus inquietos pensamientos
capte la corriente de sus deseos,
intentando ordenarse
escondidos en el baúl
donde las estrellas
perseguían sueños,
sobre las polvaredas del tiempo,
alzo sus manos con la esperanza
de acariciar el infinito
y poso sus ojos
en una luna creciente de deseo,
mientras un rayo de pasión
la desfloraba  en su interior,
como un recuerdo agradable
del que no quería partir,
se dilataba en su razón
un silencio
susurrante de anhelo
escondido entre las espirales de su memoria,
donde luchaba con el olvido
hasta la extenuación,
por mantener perenne
su llama de amor y pasión.

Desde sus versos la note cambiar su textura,
hacerse íntima plegaria de deseo,
desmoronarse en  la firmeza incalculable de su esencia,
la que en sus letras toma forma
con la sola urgencia de poder amar
en la desmedida de un espacio
dispuesto a retar por siempre al tiempo.

Imagen: Maria Folger - "Heawen"

Luna De Lagrimas.

No creas que te pondría
a la orilla de mi vida,
yo no dejo las cosas al azar,
podría naufragar
entre una aurora menguante
de amarga infelicidad,
entre las paredes de mi ingenuidad
y sin embargo sobrevivo a flote
a base de silencios
los que te promulgo
esperando tus reacciones.



Sabes que me llenas de reproches
por no poner los ojos en tu cielo
yo, que volaría todos los días
a llenar la intemperie de tu vacío
sé que me esperas
desplomada en tu angustia
y que lloras mi ausencia
la que te brindo con las manos atadas
a una flor escarlata
que con sus espinas de ternura
jamás saldrá de mi corazón.

Tal vez sea un cobarde
por no alzar las alas
antes de que fuese tarde
por quedarme en tu razón
saturando los espacios
que yacían erados
al sur de tu corazón,
pero en mi cielo
la culpa se ancla en el desasosiego
y hace palacios azules
con ventanas abiertas al viento,
ese que te mece y seca tus lagrimas
cuando te dejo mi silencio.

Imagen: Elia Verano Desnudo de hombre.

Insinuante.



Te he visto tocarte despacio
detenerte y demorarte,
con insolente caricia silente
y sin atisbo de vergüenza esquivo,
la clemencia en tus ojos anidada
relamida de placer pretérito,
que se hace rayo azul en tu níveo cuerpo
sobre las aceras de una noche estrellada.

Eres mujer que se desarma
latiendo bajo una luna fecunda
para llegar al hombre que ama.

Te sabes paloma blanca
contoneada en una espera saciada,
transparente y decidida,
pendida del balcón de una tregua tibia
con la firmeza de quien se sabe
dominante duna de arena.

Te he visto mirarme de soslayo
con la mirada encendida y latente,
fingido pensamiento inocente,
mientras desciendes tu mano
al anhelo de tu vientre.

Buscas la contra luz de los matices
como un intruso ágil en mi sombra
y te muestras fuerte y soberana
ahogando los suspiros
con insinuantes y corporales lenguajes
que me lleva directo a tu cama
donde seré tuyo
y saciaras tu gana.


Un Dolor Personal



A voces se despierta tu desprecio
tras un sol que me irradia de tristeza,
se apaga una vela de luz en mi corazón
que llora el desprecio que roe la franqueza,
se dilatan las salidas tan inmensas
que nunca quise poner a tu techo
y allí vuela mis ojos sin argumentos
 por las oleadas que le brinda tu espalda.

Un rayo de impotencia se recrudece
en el vértigo tembloroso de mi estomago
 y se exhala como salitre líquido y herido
por los canales de mi pluma y aun sin tu queja,
se secaría la lluvia ácida y fría
de esta tormenta que descarga en mi alma.

No me busques en mi ausencia de ti,
sabes que yo estaba hay donde tú me mostrabas tu espalda
y me marcabas el camino de la despedida,
de un adiós que hería cuando lo tragaba
entre humildes destiempo a los que no daba importancia
que se solapaban y mataban la confianza.

Ansiado Deseo



Brilla en mí el ansiado deseo,
cuando elevas el encaje de tu vestido
pasas tus manos por las caderas
y las delineas y haces verdaderas.
                                                      
Brilla en mí el ansiado deseo,
cuando entreabres  el vestido
que se ciñe a tus senos
y me haces sentir delirios pleno.

Y pones una sonrisa
en tus labios de veneno
que atraen mi prisa
por llegar a tu infierno.

Y brilla en mí el ansiado deseo
cuando pongo caricias en tu cuerpo
que nacen en la punta de mis dedos
y hacen surcos en el vicio de tus anhelos

Y brilla en mí el ansiado deseo,
cuando abres valiente tus piernas
para darme el elixir que saboreo
entre húmedas lujurias sempiternas.

Y siento tus orgasmos
estremecerse y morir en mi boca
y brillan mis deseos
por sentirte derrotada y loca.




Sedúceme



Sedúceme al fondo a la derecha,
en un rincón de la noche,
con tu mirada tibia
de sorpresa impredecible.

Sedúceme a si, despacito,
como el tic, tac de un reloj sin tiempo,
que en la vigilia del asombro
hace vacilar al sueño.

Entrégate, con toda la imaginación de mujer,
arde, sobre la calle abierta de mi anhelo,
camina, como nadie más que tú lo sabe hacer,
rompe las ataduras que me amarran a este suelo
y haz que sienta tu capricho convertido en placer.

Entrégate al desliz sigiloso y profano
por el que en mi pecho pelegrina tu mano
con la constancia audaz y desvanecida
que deja el tacto de tu caricia estremecida.

Sedúceme de cuerpo, alma y mente,
abre los cerrojos clausurados de mi pasión
que solo quiero tenerte,
mía completamente hacerte.

Imagen: El arte de la seducción (Hiperrealismo) - Omar Ortiz 




Si Yo Pudiera Escucharte



Si yo pudiera escuchar
tu voz con el frágil acento
de la pureza de su nacimiento
y desvelar tu salvaje susurrar,
si la cadencia de tu palabra
se hicieran virginidad cristalina
y el sosiego fuese un capricho que contamina
el sonido de tu fuente intocada,
Si yo pudiera extirpar
la canícula de tu tristeza
con un canto de unísona destreza 
que te pudiera cautivar,
dejarías rendido al frenesí
de los rituales nocturnos,
cada una de las incógnitas escondidas
por las que gime así
tu carne sobre mi carne.
Si fueras voz en mi locura,
fértil seria la resucitada siembra
que nace en mi pecho y tiembla
en un vuelo de ternura.

Si yo pudiera sentirte
en tu latido  primitivo
y más salvaje de tu corazón,
desvelaría toda tu pasión.


En Ti.



Cerré los ojos y me hice deseo
en la textura placida de tu mano,
me pose frágil y desnudo
como un pétalo cortado
entre las yemas de tus dedos,
temblé como una espiga de mies
a la que cortan por los pies
al sentir el susurro de tus suspiros,
me hice azul de diluvio
y me trence con tu viento
vi la espiral de tus sentimientos
venir, como una brisa discernida
en el silencio de tu pureza,
mientras, sentía el ocaso de tus pupilas
abandonar la realidad del mundo
y volar a la primavera de los sueños,
yo se que pusiste todo tu empeño
y la fuerza de tu corazón enamorado
en que los violines del fulgor
pusieran sus notas en el camino
al que me arrastraba tu luz interior
y me alce en tu exhalación,
para hacerme un hueco perpetuo
entre las aurículas de tu corazón.

A veces quiero ser irreal, como una poesía de sueños, hacerme perpetuo en el vuelo de tus sentimientos y vivir como una pluma sin peso, allí donde tu luz interior ilumine la plenitud de tu amor.