Esta incógnita diseminada en mi.




Se suman en el exceso
doble de un reverso,
precipitan las promesas
y se hacen lejanas y espesas,
lamer la ansiedad
en esta intensidad,
asoma la fisura
desclavando la locura.

La he visto acercarse en la noche
entre sueños y a contracorriente
hundiéndose en mi bramado
desvelando el secreto tapiado
que duerme inminente
entre los muros de la muerte,
frio mi temblor
lo enmascara y lo hace portador
en la parsimonia de decrepitud
que me extirpa la juventud.

El viento se escurre entre las manos
un cinco en la cara de los dados,
el riesgo jugando en mi pecho
y un latido perfumado y estrecho
que cincela este desvarío.



Siento como lo eterno se hace temporal.